Espléndida Navidad de Ilusión

Siempre he concebido el espíritu de la Navidad como una energía celestial, que emana desde lo más profundo de nuestros corazones; una energía estelar que cada año trae consigo paz, armonía, alegría y prosperidad para todos. Momento sublime, además, para dar, recibir y agradecer grandemente.

Desde el Gobierno de la Gente nos propusimos construir con gran ilusión la magia deslumbrante de nuestros anhelos, y ha sido así como hemos llevado esta antorcha encendida a todos los barrios y corregimientos de nuestra ciudad para que compartiéramos en familia y con los amigos del alma.

Estas festividades han sido deslumbrantes. Atrás quedaron las grises imágenes de la pandemia y su caos. Nuestra ciudad se ha engalanado en estas fiestas decembrinas con una explosión multicolor de luces, música, arte, cultura y contagiosa y desbordante felicidad.

Ver correr a nuestros niños y niñas con una hermosa sonrisa dibujada en sus rostros, llenos de felicidad inmensa; descubrir el asombro en sus caras al observar el juego de luces y espectáculos; percibir la emoción y la ilusión al recibir los regalos navideños y descubrir lo deseado, no tiene precio en la vida. Sin duda, esta es la muestra genuina de que todo lo que hicimos para brindarles una Navidad de Ilusión valió la pena.

Las calles de nuestra hermosa ciudad se convirtieron nuevamente en el epicentro de una verdadera convivencia social. Volvimos a escuchar el retumbar de la música de antaño, esa que en diciembre nos hace rememorar vivencias de la infancia, nos transporta a momentos felices y revive el recuerdo en nuestros corazones de los seres queridos que siempre harán falta.

Al mismo tiempo, cabe señalar un episodio de gran trascendencia y connotada alegría para mí. En horas de la mañana del 24, recibí la llamada de Clara, quien habita en el barrio Pastrana Borrero, para invitarme a compartir la Cena Navideña en el seno de su hogar. Con Antonella y Antonia cumplimos la cita, compartimos una cena maravillosa al lado de Clara, sus familiares y doña Socorro, la hermosa, cariñosa y angelical abuela, que sentada en su mecedora nos abrió su corazón y nos demostró que la Navidad es amor.

Una vez más, ofrecimos la cena navideña a los habitantes de calle en una noche afectuosa con todos aquellos que por diversas situaciones no tienen un hogar para pernoctar o una familia para compartir. En el Gobierno de la Gente nos debemos a todos los ciudadanos y ellos merecen toda nuestra atención y comprensión.

De manera histórica, por tercera vez llevamos el brillo de las luces decembrinas a 30 puntos ubicados en corregimientos y veredas, porque nuestros campesinos y comunidades étnicas también merecían contar con bellos espacios que encendieran el fuego de la Navidad en su entorno y sus corazones.

En el casco urbano las luces llegaron a 30 zonas. Iluminamos la ciudad para alimentar la fe y la esperanza; recorrimos los barrios con las carrozas navideñas. Grandes y chicos gozaron con los 16 shows navideños que realizamos en zona urbana y rural y, por supuesto, compartimos con la ciudadanía 10 novenas para esperar el nacimiento del Niño Jesús. Actividades a las que asistieron más de 15.000 personas y en las que entregamos más de 4.000 kits y más de 5.000 regalos. Sin lugar a dudas, vivimos una espléndida Navidad.

No me resta sino desearles salud y prosperidad y decirles que, desde el Gobierno de la Gente, hoy comenzamos a escribir la primera página de las 365 del libro titulado 2023, en el que quedará consolidada la Montería Grande que hemos soñado y merecemos todos los monterianos.

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