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Opinión

Chano Pérez, el patriarca de San Antero


Por : Roberth Angulo

Feliciano Pérez García, nació el 29 de julio de 1929, hijo de Francisco Javier Pérez y Gabriela García Garcés, ambos oriundos de San Antero, estudió hasta cuarto año de primaria en el colegio de Julio Miranda, huérfano de padre desde niño, desde chico le gustó compartir y divertirse con sus amigos, su época de infancia estuvo marcada por los juegos de la sortija, la bolita e uñita, el trencito, y la peregrina, los cuales jugaban en la ‘placita’ del centro de San Antero (hoy parque de Los Viejos).

La muerte de su padre desde muy niño lo marcó, era muy duro para un joven como él, levantarse sin el apoyo de su progenitor y guía natural de la casa, sin embargo, su espíritu de superación siempre estuvo presente, nunca desfalleció, su meta era ser alguien en la vida, por eso a los 16 años de edad, se fue a prestar el servicio militar en el batallón de Infantería de Marina de Cartagena, siendo muy joven sin conocer la ciudad, se aventuró a prestar el servicio por la patria, allá duro 5 años cumpliéndole a Colombia, hasta el día que le dieron la baja, producto de una diabetes que le diagnosticaron, de regresó a su terruño empezó a negociar pantalones, los cuales vendía a través de los famosos club semanal, iba a Barranquilla y allá compraba la mercancía que luego de los sorteos entregaba, eso lo ayudó a sostenerse.

En el año de 1950 con escasos 21 años de edad, en plena juventud y sin empleo se encontró con su cuñado Raymundo García, quien era muy amigo del gobernador del entonces Bolívar Grande, el sahagunense Ramón Pérez, este aprovechó su grado de amistad con él mandatario y le pidió que ayudara a su cuñado que estaba recién salido del Ejército y no tenía empleo fijo.

Un papelito y un lapicero fueron suficiente para que el Gobernador enviara una nota al registrador de Sincelejo y este acatando esa orden, lo nombró delegado en la Registraduría, en ese cargo duró 3 años.

Concluido su ciclo de delegado, regresa a su tierra natal e intenta continuar con el negocio que le daba para alimentarse y sostenerse, el de los pantalones por club, salía en una mula a repartir los premios y de paso cobrarle a los clientes.

En una de sus salidas llegó a la casa Dolores Garcés, quien tenía una venta de comida, en el punto del Bobo en el corregimiento del Porvenir, cansado del extenuante viaje de más de 10 kilómetros por trochas en una mula, hizo la respectiva parada, se bajó de la bestia y se sentó a almorzar, de repente levanta su mirada y observa a una mujer que lo dejaría flechado para toda su vida, se trataba de Ludivina Sotomayor Garcés, mujer de la cual se enamoró loca y perdidamente, posteriormente la llevó al altar, de esa unión se procrearon 4 hijos.

Después de casado vivió en Tolú y en Cartagena, estando en el corralito de piedras, lo llama su amigo Fortunato De León, quien había sido telegrafista, pero en ese momento era el recaudador de impuesto nacionales, circunstancias que le habían permitido construir una gran amistad con el gobernador de la época, por lo que no dudó en pedirle un inmenso favor, que consistía en que el gobernador nombrara a su amigo, Chano Pérez, como alcalde de San Antero.

Al contestar el teléfono Chano desde Cartagena, Fortunato le dijo al otro lado, mi amigo vente para que te posesiones que te nombraron alcalde, no lo pensó dos veces y regresó a su pueblo.

Eran los años 60, época de muchas dificultades, de esta forma incursionó este gran hombre en la política, al año siguiente fue nombrado nuevamente alcalde y en la administración de Héctor Lorduy Rodríguez como gobernador fue nombrado por última vez alcalde por decreto, como mandatario reunía a la gente en un barrio, les brindaba un sancocho o un trago de ron, para ejecutar las obras que gestionaba ante el gobierno departamental.

Luego de su paso por la Alcaldía en tres oportunidades, sale una reforma que propuso el ministro Araujo Grau, la cual consistía en que en cada municipio se crearía un juzgado penal y civil, y podrían nombrarse a personas honorables y de buena trayectoria, sin tener el título de abogado, inmediatamente, Chano Pérez tuvo el honor y privilegio de ser juez penal de la República, allí prestó sus servicios como juez de manera decente y honrada, sus decisiones eran dignas de admirar, el hecho de no haber estudiado, sino hasta 4 de primaria, no fueron óbice para que el patriarca cumpliera sus deberes como lo ordenaba la ley.

El 13 de marzo de 1988, se realizó la primera elección popular de alcaldes en Colombia, luego de la expedición del Acto Legislativo 01 del 9 de enero de 1986 que ordenó que: “Todos los ciudadanos eligen directamente presidente de la República, senadores, representantes, diputados, consejeros intendenciales y comisariales, alcaldes y concejales municipales y del Distrito Especial”. 

Chano Pérez como popularmente se le conoce, tenía toda la experiencia y el bagaje para salir al ruedo, por lo que fue persuadido por sus simpatizantes para que se presentara a la primera elección de alcalde, aceptó el reto y salió elegido en el año 1988-1990, luego sería nuevamente elegido en el año 1992-1994, fue diputado del departamento en el año 1998-2000 y vale la pena destacar, que Chano Pérez fue un político integral en todo el sentido de la palabra, en la década de los años 90, solo salía elegido como alcalde quien tuviera su guiño o visto bueno.

Su trasegar político lo inició en el liberalismo pues es un liberal por convicción, al lado de los congresistas German Bula y Miguel F de la Espriella, y lo terminó al lado de José Francisco Jattin.

Realizó muchas obras importantes en San Antero, acondicionó el cementerio, llevo la luz a muchos sectores, pavimentó las primeras calles como la de manga, la primera conducción del agua potable la gestionó ante el presidente Cesar Gaviria, el político José Francisco jattin lo apoyaba con auxilios educativos del Icetex y Chano en el pueblo los repartía a los jóvenes de escasos recursos, de esa forma se educaron y profesionalizaron muchos sananteranos.

En su época de político creó la famosa ayuda mutua, que tuvo como presidente eterno a Mañe Ebrath, la cual consistía en un aporte voluntario y económico del sueldo de cada empleado a un fondo común, para ayudar a los más necesitados, podría considerarse que la ayuda mutua era el régimen subsidiado de los más pobres.

Chano Pérez fue un gran político, pero ante todo, un gran ser humano, un hombre que siempre ha vivido al servicio de la gente, hoy a sus 90 años de edad, disfruta de la pensión después de tantos años de vida pública, ha sabido conservarse, la diabetes que le detectaron desde muy joven jamás lo pudo vencer, se toma sus tragos y escucha un buen porro cuando la ocasión lo amerita, sigue siendo el mismo hombre cariñoso y popular que siempre lo caracterizó, aún juega sus partidos de arrancón con sus amigos, no ha perdido la costumbre de caminar de su casa a su finca a las 5:00 A.M., visita a los amigos, tertulia con ellos, se toma el tinto, no deja de ayudar al que lo necesita si está a su alcance, no está en la política activa, pero jamás pierde el olfato, sigue siendo un hombre decente, íntegro y sencillo, un verdadero patriarca, un ejemplo para las nuevas generaciones, de las personas que uno nunca quisiera que murieran, y de los que desea que diariamente naciera un Chano Pérez en San Antero.

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