S.O.S para la CVS

Por Orlando Benitez Mora.

La Corporación Regional de los Valles del Sinú y San Jorge en Córdoba conocida popularmente como C.V.S hoy no vive financieramente su mejor momento. Atrás quedó la época donde la bonanza de regalías directas recibidas por la explotación de níquel  que llevó a tener presupuestos por vigencia de 40, 50  y hasta 100 mil millones de pesos como máximo histórico en la década pasada según palabras del actual director José Fernando Tirado a quien no le tocó dirigir en medio de esa bonanza y hoy cuenta para 2017 con un presupuesto flaco de 16 mil 500 millones de pesos.

Los altos ingresos obtenidos por la Car C.V.S a través de regalías, una de las fuentes establecidas en la ley 99 de 1993, despertó el interés de la clase política en manejar los destinos institucionales, inclusive los actores ilegales de la región constriñeron miembros de la junta para imponer directivos y controlar recursos económicos y naturales como lo registra la historia.

Muchos cordobeses cuestionan la asignación eficiente de los recursos manejados en le pasado por la corporación, cuya misión se tendía a distorsionar: El imaginario colectivo de la gente recuerda más a una C.V.S ejecutora de obras de infraestructura que a un gestor ambiental trabajando por la conservación, protección y administración de los recursos naturales y el ambiente.

La reforma a la distribución de regalías que se puso en marcha en 2012 a través del acto legislativo 05 de 18 de julio de 2011 impactó negativamente las finanzas de las entidades territoriales productoras de regalías y golpeó de manera colateral a las autoridades ambientales del país. El Gobierno Santos encontró en el derroche individual de algunos municipios, departamentos y  corporaciones, el argumento para vender la iniciativa que expropió de recursos a las regiones y centralizó la asignación de los mismos a través de los poco eficientes Órganos de Administración y decisión (OCAD).

En el año 2010, teniendo en la dirección a Elder Oyola, antes de la puesta en marcha de la reforma mencionada, la C.V.S contrató un empréstito por el orden de 55 mil millones de pesos a una tasa del DTF + 2,2% -según actuales funcionarios-, bajo el escenario de abundantes ingresos por regalías, lo cual hacia viable para ese momento la transacción financiera. Recursos utilizados en teoría para alimentar la bolsa de inversión del Plan Departamental de Aguas y otras obras en Córdoba: habrá que revisar detalladamente en la práctica cual fue su real ejecución y si cumplió con la naturaleza de su objeto de forma integral. Ojalá los recursos del crédito que hoy tienen pidiendo S.O.S a la C.V.S no estén comprometidos en las polémicas obras de contención sobre el Rio Sinú conocidas como las “llantas” y otras que generaron más problemas que soluciones, eso habrá que preguntárselo a los órganos de control.

Lo cierto es que hoy la corporación pide auxilio financiero al Gobierno Nacional y Departamental  y hace un llamado de solidaridad a la clase política de la región para luchar por una salida a esta decisión coyuntural central que reformó el sistema de regalías y quebró su estructura financiera institucional poniendo en riesgo el pago y amortización de la obligación financiera por carencia de recursos. Debe pagar cerca de 12000 mil millones de pesos  en 2017 de los 48 mil millones de pesos restantes (aproximadamente), con unas regalías bianuales 2017-2018 en escenario optimista que llegan escasamente a 4000 mil millones de pesos.

Lo grave es que la intranquilidad financiera puede distraer a la C.V.S de su responsabilidad institucional, pues debe emprender esfuerzos de pago con sus limitados ingresos para saldar compromisos pasados sacrificando misión presente y protección futura.

La vulnerabilidad del ambiente dejó de ser una preocupación de próximas generaciones y se convirtió en realidad actual de todos, por lo tanto la concentración de las autoridades competentes en esta materia debe ser total y requiere el compromiso racional sin exclusión. Los recursos naturales no son ilimitados y el crecimiento económico sin sostenibilidad es un postulado fugaz y peligroso.

La solución a la posible cesación de pago claramente está en el corto plazo en cabeza de quien generó la crisis: el Gobierno Central que cambió las reglas del juego al reformar el sistema de regalías, éste debe subsidiar o facilitar el pago de la obligación que estaba garantizada con los recursos despojados.

Por su parte, a la Corporación Regional de los Valles del Sinú y San Jorge le corresponde en el mediano plazo afianzar la gestión financiera como lo ha venido haciendo el actual director, para robustecer las otras fuentes de ingreso como la sobretasa ambiental que para 2017 es la principal renta y llega a 10 mil  millones de pesos (aproximadamente), los seguimientos a permisos y licencias, tasas por el uso del agua, tasa de aprovechamiento forestal, sector eléctrico, producto pesquero y otros consignados en la ley 99 de 1993 que deben llevarse por ese camino.

Congresistas y Diputados de Córdoba acudieron al llamado y ratificaron públicamente el acompañamiento ante el ejecutivo central para reclamar un salvavidas que permita a la corporación superar esta crisis y pueda seguir destacándose por las buenas noticias misionales. A los gobernantes locales mi invitación es que dentro de las agendas de sus Gobierno los temas ambientales comiencen a jugar un papel fundamental programáticamente y presupuestalmente más protagónico. A la ciudadanía en general el exhorto es que revaliden sus actuaciones cotidianas y las vuelvan amigables con el cuidado del planeta y a su vez continúen la supervisión objetiva de la inversión de los recursos.

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