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Opinión

Entre Cachacos: el ‘Cartel de la Toga’ solo ha procesado a costeños

No se habían cerrado las urnas el pasado domingo cuando desde el centro del país,  desde la Colombia educada, desde la capital señorial y libre, desde la Atenas de América, desde la cuna de la cultura y la elegancia, desde el Londres de los Andes; es decir, desde Bogotá, le pasaran cuenta de cobro a la Costa Atlántica colombiana con su mezcla de tradiciones caribes, hispanas, negras y árabes, al ser acusada una vez mas de ser la madre de todos los vicios; la república de la pereza, de la corrupción, del nepotismo, del machismo y del trago, de la irresponsabilidad, en fin, de todo lo negativo; así somos vistos y tratados desde la capital del país como algo remoto, claro está que ahora nos gradúan de promotores, patrocinadores, de convivir y cohonestar con la corrupción, elevando ésta a la categoría de expresión cultural del ciudadano caribeño.

La estigmatización no es nueva, como tampoco es nueva la percusión mediática y judicial emanada desde las ínfulas de superioridad y de arrogancia justificadas sólo por el hecho de que en Bogotá están los edificios grecorromanos del Capitolio y el Palacio Presidencial.

La complicidad y la complacencia con el fenómeno de la corrupción se encuentra enquistada es en el centro de esa rancia aristocracia capitalina y que hoy se encuentran en la cúspide de las tres ramas del poder público; por qué no hablan que desde hace más de un año estalló el escándalo de corrupción judicial más grande de la historia de Colombia, el ‘Cartel de la Toga’, cuando gracias a los EEUU y a la intervención del ex gobernador Alejandro Lyons quedó en evidencia que magistrados de la Corte Suprema de Justicia y altos funcionarios de la Fiscalía General de la Nación vendían sus decisiones judiciales.

Desde ese preciso momento quedaron involucrado como autores materiales de delitos diferentes personalidades, altos funcionarios del Estado, pero a la fecha ha sido más el espectáculo mediático promovido por el mismo Fiscal General de la Nación que los resultados de las investigaciones.

Ahora bien, de los dos magistrados que debía investigar la  Fiscalía General, en cabeza del señor fiscal Dr. Néstor Humberto Martínez: Francisco Ricaurte y Camilo Tarquino, solo el primero ha sido judicializado sin que hasta la fecha se haya producido una sentencia en cualquier sentido, condenatoria o absolutoria.

Por el lado de Tarquino, a quien Gustavo Moreno señala de haberlo recibido en el despacho del actual Fiscal General de la Nación, Néstor Humberto Martínez, parece que nada le pasará, su caso duerme el sueño de los justos, se encuentra engavetado. En conclusión,  solo el cartagenero, Ricaurte, proclive culturalmente a realizar actos de corrupción por su condición de hombre Caribe fue detenido por la Fiscalía; a Tarquino, el cachaco aristocrático e impoluto parece que nada le ocurrirá.

Por otra parte, al Congreso le correspondió la investigación de los exmagistrado de la Corte Suprema de Justicia, Leónidas Bustos y Gustavo Malo. Sobre el primero de ellos, dicen que es el cerebro del “Cártel de la Toga”, Musa Besaile y Gustavo Moreno declararon en su contra señalándolo de haber recibido dineros para favorecer investigaciones de congresistas, sin embargo, su expediente no ha tenido instrucción, duerme como el expediente de Tarquino, el sueño de los justos. La suerte contraria la sufrió, como es natural un cartagenero, Gustavo malo, quien ya fue acusado ante la Corte Suprema de Justicia.

El impoluto y aristócrata cachaco Leónidas Bustos se va a salvar, sobre él reinará la impunidad,  parece qué hay que dejar quieto su expediente porque conoce los secretos de la rancia elite corrupta capitalina, sabe mucho, eso es un secreto a voces y un rumor constante en muchos ‘metederos’ judiciales y un mensaje de que la alta esfera Cachaca es intocable. Con menos pruebas fueron acusados ante la Corte suprema de Justicia los magistrados costeños Gustavo Malo y Jorge Pretel.

Así las cosas, el llamado Cartel de la Toga, que lleva más ruido que resultados,  deja hasta el momento, lo cual parece ser definitivo, solo dos procesados y posiblemente condenados, los exmagistrados Cartageneros Ricaurte y Malo.

Como se recordara los señores Gustavo Moreno (fiscal anticorrupción – corrupto) y Pinilla están detenidos por cuenta de una orden de extradición y no por cuenta de la Fiscalía.

No serán estos hechos suficientes, para que la ciudadanía Caribe no acudiera a las urnas el pasado domingo, de no seguirle el juego de la doble moral cachaca que reparte impunidad a los suyos, cambiando un viejo adagio popular que dice: “la justicia es para los de ruana”, por el de “la justicia es para los corronchos”, como despectivamente es llamado por los del interior del país el ciudadano de la costa norte.

Por último, no estaría demás preguntarse: ¿Son los ciudadanos del caribe, quienes nunca han gobernado, quienes tiene situado a Colombia en el tercer país más desigual del planeta y uno de los más corruptos del universo? Respeto y justicia en igualdad de condiciones.

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