File illustration picture showing the logo of car-sharing service app Uber on a smartphone next to the picture of an official German taxi sign in Frankfurt, September 15, 2014. A Frankfurt court earlier this month instituted a temporary injunction against Uber from offering car-sharing services across Germany. San Francisco-based Uber, which allows users to summon taxi-like services on their smartphones, offers two main services, Uber, its classic low-cost, limousine pick-up service, and Uberpop, a newer ride-sharing service, which connects private drivers to passengers – an established practice in Germany that nonetheless operates in a legal grey area of rules governing commercial transportation. REUTERS/Kai Pfaffenbach/Files (GERMANY – Tags: BUSINESS EMPLOYMENT CRIME LAW TRANSPORT)

Uber, un ejemplo de la incomprensión tecnológica

WhatsApp-Image-2016-12-26-at-4.28.56-PM-300x300Por: Jorge Agudelo Jiménez.

En los últimos días fue noticia nacional el ver cómo un grupo de taxistas incineraron un auto que realizaba un servicio por la plataforma Uber. Esas noticias negativas para la imagen de los “amarillos” se incrementaron en los últimos dos años en el país. Uber nació en el 2010 y actualmente es la empresa más grande de transporte de pasajeros sin tener un solo vehículo.

Uber fue un nacimiento  positivo porque demuestra la innovación tecnológica y las ventajas que ofrecen los entornos digitales en la actualidad: conectar a usuarios con un servicio decente.

Hasta aquí, todo parece perfecto, pero llegan los modelos tradicionales de taxis que ven cómo el nuevo modelo de negocio abarca un porcentaje del mercado bastante llamativo: los usuarios con más ingresos. La respuesta del gremio ha sido negativa en la mayoría de los casos: protestas, bloqueos, ataques y el que se observó en la última semana.

¿Quién tiene la razón?

Resulta que ambos la tienen: Uber es ilegal como dicen los taxistas, sin embargo también es una salida tecnológica que no puede frenarse por ser un motor innovador como argumenta Uber. Es aquí cuando entra a regular el Estado.

Negocio tecnológico de Uber

El departamento de comunicación de Uber dijo a la BBC en noviembre de 2015 que la tarifa que ofrece la empresa se basa en «una tarifa base, por minuto y por kilómetro en los distintos sitios web de las ciudades donde hay Uber». Al estar conectada a internet, geolocalización y en la nube, el servicio reduce el riesgo que “modifiquen los valores”, un acto que se repite constantemente en el gremio de taxis, al menos en Colombia y especialmente en ciudades donde funciona el sistema de “taxímetro”.

Los usuarios de 64 paises y más de 400 ciudades pueden conocer detalles de su viaje antes de subirse al vehículo. Datos como el costo, la distancia en tiempo, el conductor, placa y también números de contacto del mismo otorgan confianza. El proceso de vinculación de un auto a Uber cuenta con estándares de seguridad y calidad, unos reportados por los usuarios y otro por la misma empresa.

La facilidad tecnológica que representa Uber llega a los niveles que el servicio permite contar con servicios para: animales, transporte de bicicletas, personas especiales y menores de edad; facilita que el padre de familia conozca la trayectoria de transporte de su hijo en un Uber. Todo desde su móvil. Como ven, la tecnología permite mejorar los negocios actuales y permite que la sociedad avance a sistemas más responsables, conectados digitalmente y ajustados a los requisitos de cada usuario.

El problema legal de Uber contra el avance de la tecnología

A pesar de todas ventajas del servicio digital, argumentan que Uber es ilegal en Colombia porque únicamente puede prestar el servicio de transporte de pasajeros una empresa autorizada por el Ministerio de Transporte, por consiguiente, Uber es considerado ilegal. Sin embargo,en ningún pais ha sido considerado ilegal por prestar ese servicio, sino por no acogerse a la regulación; algunos casos son Canadá, Suiza, Australia y Estados Unidos.

En Colombia, el Gobierno aún no ha tomado la decisión de prohibir la aplicación –aunque la consideró- por parte del Ministerio de las TIC porque sería un golpe frontal a la neutralidad de la red, que hace referencia a la autoregulación de internet y la no influencia de los gobiernos en bloqueo o discriminación por el contenido que consuma el usuario –exceptuando algunos casos-.

Si el Estado bloquea Uber abriría la puerta para que cualquier aplicación o innovación tecnológica pueda ser bloqueada cuando amenace el mercado tradicional; Netflix y Spotify son los casos que podrían verse afectados.

Uber en el mundo

En 54 ciudades de Estados Unidos el servicio fue regulado bajo el modelo “ridesharing”. Deben cancelar un impuesto a las localidades y conseguir una palca especial para su manejo.

Por su parte, en Ciudad de México, Australia, Reino Unido, Alemania  entre otros el servicio de Uber (en cualquiera de sus aplicaciones) funciona bajo un ordenamiento de las leyes. En algunos casos tarifas, en otros permisos especiales.

En países como Brasil, Francia, Argentina, México, Italia, Corea del Sur, China, Kenia, España entre otros se adelantan debates dentro del órgano que legisla para poder trabajar con Uber y el gremio de los taxis.

Prohibición o incomprensión tecnológica

El caso de Uber en Colombia, donde cuenta con más de 10.000 autos registrados- es la incomprensión del Estado sobre el avance tecnológico y lo desvinculado que se encuentra el Ministerio de las TIC en la participación de políticas públicas que intervienen en innovaciones y emprendimientos digitales, se limita a servir de observador o ejecutor de una orden judicial o administrativa. Es indispensable que no continúe en esa tónica.

La competencia económica beneficia al usuario. Puede que existan miles de taxistas, pero todos están dentro del mismo gremio, no existe una competencia real a ese gremio y Uber representa la más importante, prohibirlo, es permitir la concentración del mercado en un sector que no comprende el avance tecnológico para mejorar su servicio.

Y por último, el avance de la tecnología y el emprendimiento digital no puede ser bloqueado cada vez que afecte un sector tradicional que continúa ofreciendo servicios obsoletos para el usuario digitalmente conectado.

 

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