¿Con Paz haremos más?

Por William J. Otero.

Si hay algo que no le gusta a la izquierda colombiana, y a los populistas de la patria, es quedar en evidencia. Los que apoyaron a Santos en las elecciones del 2014, nos afrentaban convencidos de su propia verdad, que con la firma de la paz, ya los recursos no iban a ser destinados a la guerra, sino a la educación, salud, y obras públicas. La ecuación era sencilla, (+ inversión – violencia= a prosperidad). Bajo estos supuestos, la economía del país alcanzaría unos crecimientos adicionales de los que se habían previsto. A nuestro ilustrado director de planeación nacional, Simón Gaviria, no solo se le olvidó leer, sino también contar. En el año 2015 nos dijo que había realizado un estudio que advertía que  el crecimiento económico se iba a disparar  en un 1.9% adicional por motivos de la firma del acuerdo de paz.  Complicado cuando solo hemos crecido 2% y la expectativa del 2017 es del 2.3%. Más aun, según Gaviria este crecimiento derivado de la paz, “beneficia la billetera de los colombianos, e incluso se podría aumentar los ingresos en un 54% adicional”.

El dividendo económico de la paz es del 1.9%, esto se refleja en un aumento en el porcentaje de inversión y se muestra también un incremento de ingreso per cápita, que es fundamental para el desarrollo“.

Como podemos dar fe, la billetera de los colombianos está siendo raptada por el 19% de IVA, los ingresos no han subido un 54%, y el porcentaje de inversión ha bajado considerablemente. La única billetera que crece es la de las FARC.

En realidad no sé si hubo estudio o no, pero hacer política con las perspectivas económicas, resulta algo irresponsable y arriesgado. Pero con datos en mano, ni el más sagaz nos engaña. Vayamos al presupuesto general de la nación, y repasemos los siguientes rubros: Educación 33.907 Billones, Defensa y Policía 29.470 Billones, Inclusión social y Reparación 10.083 Billones. Educación sigue siendo el rubro con mayor porcentaje del presupuesto, pero Santos ya le aclaró a Federación Colombiana de Educadores (Fecode) que no había plata para sus salarios, desatando una bomba social en el sector de la educación. Defensa es el segundo rubro con más asignación, pero el ELN secuestra, las BACRIM implementan el plan pistola. Hay 200 mil hectáreas de coca, las FARC no entregan caletas, y la inseguridad ciudadana se dispara (especialmente en Córdoba). Ahora bien, debemos examinar minuciosamente los recursos de inclusión social, en donde no sabemos si las inversiones están siendo destinadas a las víctimas, o a los victimarios. En este sentido, el gobierno se ha preocupado más por cumplirle a las FARC, que a los eternos olvidados del Estado. De lo contrario, el 62% del país no viviera en pobreza, y el 37% en pobreza extrema.

¿En que consiste el fracaso de Santos?

Santos no gobierna, reacciona! Cada vez que las FARC, Maduro, la Unidad Nacional o la oposición lo increpan, recurre a reaccionar limitando cada vez más su gobernabilidad. Mal gasta los recursos, reconfigura su gabinete, viola la institucionalidad, dice sandeces y debilita la democracia. Santos nunca ha tenido una agenda precisa o un rumbo fijo, las FARC se la están fijando, y eso tiene al país sumado en esta crisis. La paz no es ausencia de la guerra, y con esta “paz” de Santos, todo lo que se había logrado colapsó. Es decir, con “paz” si hicieron más, pero más daño.

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