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Roberth AnguloRoberth Angulo

La Corte constitucional fue instituida en la Constitución de 1991 para velar por la integridad y supremacía de la constitución, sin embargo sus magistrados se han extralimitado en el ejercicio de sus funciones, para nadie es un secreto que la Corte a desbordado sus límites y en muchos casos actúa como unos verdaderos legisladores, atribuyéndose una competencia que en nuestro régimen no les asiste.

En ese organismo constitucional a finales del año 2005, se emitió un fallo histórico que permitió la adopción de menores por parejas del mismo sexo, decisión que generó una gran polémica en un país mayoritariamente católico.

Como era de esperarse la comunidad LGTB celebró esa decisión con lujo de detalles, no era para menos, se empezaban a ver los resultados de una lucha constante por la igualdad de derechos, en una sociedad donde ellos consideran sentirse excluidos.

Respeto la identidad sexual de cada quien, pero conservo esa tradición del origen de la familia padre-madre-hijos, la cual es producto de las relaciones heterosexuales y sin ser retrógrado aún no me cabe en la cabeza que un hijo pueda ser educado en una familia conformada por personas del mismo sexo, solo pensarlo me aterra e indigna, indistintamente de lo que cada persona pueda pensar.

A buena hora la senadora Vivían Morales tramita en el congreso de la Republica un proyecto de ley de referendo contra la adopción gay, iniciativa que ya suscito suspicacia, la congresista Claudia López se fue lanza en ristre contra aquella, pero creo que es su deber como parlamentaria, promover ese referendo para que sea el pueblo colombiano, quien en su real saber y entender defina si aprueba o no la adopción por parejas del mismo sexo. La doctora López debe entender que estamos en un país con diversidad de criterios, y como tal tenemos pensamientos distintos, independiente de la identidad u orientación sexual de cada quien.

La Corte con el paso del tiempo, se ha desnaturalizado, a demás ha tomado muchas decisiones equivocadas que han puesto en riesgo la estabilidad jurídica del país, tal es el caso del fast track, el cual es el máximo exabrupto jurídico de la historia reciente, sin embargo ese cuerpo colegiado en ese “debate” no tuvo ningún reparo para acomodar su amañada decisión, seguramente sus argumentos están amparados en la desarticulación del grupo subversivo y la paz de Colombia, sin importarles que dicho proyecto, estaba sujeto a la refrendación popular.

Colombia no puede quedar ante los ojos del mundo, como el país que tiene una Corte que hace lo que le venga en gana, la constitución está herida de muerte, por eso esperamos que con este referendo contra la adopción gay, no pase lo que nos sucedió con el plebiscito y se respete la decisión del pueblo sea cual fuere, por qué de suceder algo similar a lo del fast track, terminaríamos de sepultar a nuestra constitución y por tal a nuestro “estado social de derecho”.

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