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Opinión

La insaciable sed de Sahagún

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Por Jesús Corena.

¿Cuál es la necesidad más grande del humano?

El consuetudinario vivir de las personas obliga a fundamentar la axiología de cada cosa bajo el designio de suplir las diversas necesidades del hombre en la naturaleza. En esa misma línea, todo ciudadano se interroga su funcionamiento en la vida como muestra de que la necesidad es el principal karma de todo ser humano, donde se pueden derivar incalculables respuestas acorde a las circunstancias de su existencia individual o colectivamente, presentes en el entorno social.

Simultáneamente, las parafernalias radicadas en toda sociedad infunden el estricto cumplimiento por parte de los administradores públicos de cara a promover e instaurar una verdadera calidad de vida hacia todos sus habitantes, dado a que la ironía política hoy por hoy catapulta negligentemente en el abismo de la marginalidad a los civiles mediante la opresión, la vulneración y la restricción de los derechos fundamentales, como la vivienda, la salud, la educación e inclusive el agua. Paradójicamente, es este último donde la Ciudad Cultural De Colombia Sahagún posee su principal “Talón De Aquiles”. Bajo ese mismo contexto, este municipio que en su historial político ha ostentado la exuberante cifra de 18 congresistas pero sin el aún regodeo totalitario del preciado líquido, si bien es cierto que el gobierno nacional hizo un portentoso aporte presupuestal para la construcción del acueducto municipal escatimado en 33.000.000 millones de pesos. En cierto modo el tiempo ha transcurrido y el lamento de La Princesa Barají ha persistido, producto de la polidipsia ante la escasez del agua potable, el quimérico detrimento patrimonial ante la persistente necesidad de un pueblo que día tras día recurre a la implementación de diversos mecanismos adversos de cara la obtención del hídrico.

Sahagún poco a poco se ha tornado escéptico, atónito ante la ejecución de tal utópico proyecto, dicho en forma breve las falsas promesas profetizadas por algunos de sus dirigentes políticos pasaron de ser esporádicas a convertirse en una eternidad de sed insaciable, anexo al calvario del aún incumplimiento del suministro del preciado líquido las 24 horas del día. Pese a todo esto la construcción de la doble línea de abastecimiento “Los Amarillos” no ha colmado la expectativa demanda de hogares requerida, mientras que por el contrario los habitantes de baja subsiriedad recurren a modestas prácticas como el pago de galones de agua en improvisadas Carretillas que les pueda garantizar la adquisición del líquido y el sustento de los quehaceres a solventar; algo que sin lugar a duda afecta tajantemente el bolsillo de la canasta familiar donde en promedio los 12 galones que tardan dos días en un hogar con cultura del ahorro, tienen un costo de 6 mil pesos, lo que quiere decir que el mes de agua comprada en cualquier casa es de aproximadamente 90 mil pesos. Para colmo de males, algunos ciudadanos deben pagar también una factura mensual por el ‘chorrito’ que les llega a través de las redes, siendo la frecuencia de agua endeble, carente de pureza y negligente al suministrarse cada 3 días.

Por otra parte, la empresa prestadora del servicio público: Uniaguas, en reiteradas ocasiones ha expresado que el suministro de agua es eficiente y que su funcionamiento en tal localidad acapara las12 horas diarias, tal cual lo manifestó en el pretérito 20 de Febrero del año 2014 en una rueda prensa. Del mismo modo  varios estadistas del municipio han enunciado ante los diversos medios de comunicación y en sus principales redes sociales como Twitter entre otras, que la comunidad cuenta con un optimizado servicio fluyente en su totalidad, donde en las diferentes noticias adyacentes a la orbe política del honorable Congreso De La República han replicado, citado y auspiciado tal acontecimiento concerniente a “La Alta Calidad Del Servicio De Agua Potable Las 24 Horas En Sahagún – Córdoba”.

Entre tanto, los habitantes de esta grata ciudad frecuentemente se interrogan al merodear entre sus calles si ¿Tal vez se desviaron los recursos de tan magna obra en manos ajenas? O si por el contrario ¿Se jactaron de Mermelada los bolsillos de la clase elitista? con el oasis de un pueblo que aún en pleno siglo XXI deambula en la sed y en la necesidad, mientras que en sus 240 años su población vive precariamente en la baja calidad de vida al tener un 70% de sus habitantes sin acceso a la vivienda, la salud, la educación y el usufructo del preciado líquido.

De igual manera, pese a contar el municipio y la entidad prestadora del servicio con diversos pozos profundos el inconformismo de los ciudadanos persiste, el elevado cargo de cobro de la facturación, el deplorable funcionamiento administrativo y físico del escaso suministro hídrico, obliga a la población más vulnerable a recurrir hacia la obtención de insalubres fuentes hídricas, como el Pozo Del Gobierno, Represas u Arroyos poniendo en vilo, en jaque, la dignidad y la salud de los habitantes, mientras que en su mentes aún perduran las falsas promesas de los administradores públicos que año tras año juramentan ante Dios y La Patria cumplir la validez jurídica de tal derecho fundamental.

No obstante, ante los estragos de tal necesidad muchos Sahagunenses le auguran la culpabilidad de tan nefasto episodio al pordiosero funcionamiento de la empresa prestadora del servicio, como a su vez hay quienes le apuntan a la adulterada dirigencia pública y a su respectiva estratificación política la mala incumbencia y la falta de cojones ante tal situación. Dado a que en el fondo de los ciudadanos de este municipio aún persiste inmemorablemente aquella celebre falacia de aquel ex ministro de vivienda que alguna vez en el populoso barrio de Ranchería, exclamó: “el municipio pasará de tres horas semanales de agua potable a una continuidad importante del servicio”.

En resumidas cuentas, La Ciudad Cultural De Colombia, merecidamente mediante su conciencia social necesita un verdadero plus de desarrollo estructural capaz de erradicar la necesidad más prioritaria de todo ser humano, el agua; esa agua que por medio de la eterna lluvia bendita de la vida pueda subsanar las llagas de la marginalidad y las heridas de una sociedad, cuyo elixir dipsomaníaco hídrico, anhela socavar un oasis de nubes dóciles dentro del hostil desierto de “Paloquemao” porque, si vender  “Telas” desde Medio Oriente hacia Colombia es un negocio, entonces como será  la corrupción de un limosnero que le roba al pueblo a pies descalzos, mientras que el cacique Sajú irradia melancolía de rodillas ante Dios como suplica para exterminar, la insaciable sed de Sahagún.

La peor cobardía de un político es escudriñarse en las falsas promesas todo el tiempo, mientras su nombre muere ensangrentado por el odio y la amargura de todo un pueblo.

3 Comments

3 Comments

  1. David

    29 junio, 2016 at 6:56 am

    Eso esta bien que le pase a ese pueblo, ya que en época electoral se venden a los políticos corruptos compraron al pueblo con una cancha de fútbol que tiene media grada y eso fue celebrado con presidente y todo pero que mas se podía esperar de la mermelada

  2. carlos simmonds

    29 junio, 2016 at 9:11 am

    Por que no tiene agua Sahagun,por la falta de gestión de sus dirigentes. Es el colmo que la mermelada no se hubiera prestado para construir un buen acueducto.

  3. Pingback: “Y se va a llevá un planazo por embustero”: las mentiras sobre el acueducto de Sahagún – LA LENGUA CARIBE

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