¿Será que la región Caribe no puede poner presidente?

Por Robert Angulo Santos.

El istmo de Panamá había sido dejado a su suerte: sin salud, educación, acueductos, alcantarillados, sin construcción de caminos y vías de penetración, el istmo estaba en la absoluta desolación y miseria, el único atractivo de ese lugar era algún día construir un canal que uniera los dos océanos, pero ante el rechazo del Congreso colombiano del tratado Herrán-Hay rubricado por el Presidente José Manuel Marroquin, los panameños no tuvieron otra opción y el 3 de noviembre de 1903 proclamaron la separación de Panamá de la república de Colombia, apoyados por el Gobierno de los Estados Unidos.

Transcurría el año de 1967 y la costa Caribe protestaba, al igual que dos décadas antes, igual que siempre, contra la discriminación del poder central y de sus planes de desarrollo, las grandes inversiones nunca llegaban a las regiones, todo era manejado y manipulado a sus antojos por el centralismo, pero un episodio desató la ira presidencial, en el intermedio de un partido de fútbol en Barranquilla entre el Cali y Junior, el Cayo Restrepo, el Mono Gerlein, Silvia Osorio, Carlos Alberto y Alvaro Osorio, entre otros, aparecieron depronto sobre la gramilla con una inmensa y subversiva pancarta en la cual podía leerse: «Viva la República Independiente del Caribe». El Presidente Carlos Lleras dijo iracundo en Santa Marta, apenas ocho días después del incidente, que deberían haberlos levantado a puntapiés.

Los costeños no tuvieron las misma valentía y gallardía de los panameños, se quedaron solo en pancartas y anuncios de buenas intenciones, ese acontecimiento solo se registra como un hecho histórico que en nada cambió nuestros problemas, hoy la raza cachaca nos sigue gobernando a sus ultranza desde la fría Bogotá.

Proponer una República independiente es algo utópico, no podemos llorar sobre la leche derramada, no podemos pretender una nueva república, pero sí podemos tener una mejor región, para ello necesitamos que unamos fuerzas, que haya un compromiso serio y mancomunado, para sacar adelante a la costa Caribe.

Desde el interior del país, a los costeños siempre nos han catalogado, como parranderos, flojos, desorganizados, corruptos, a los que no se les puede girar plata porque se la roban, pero esos mismo costeños indeseables, son los mismos que cuando llegan las época electorales se convierten en la panacea de los interioranos y terminan salvándoles entre otras cosas, hasta su llegada al Palacio de Nariño.

Los congresistas de la Costa deben dejar de ser serviles útiles de la dirigencia cachaca, para nadie es un secreto que desde el centralismo capitalino los usan, luego los desechan y al final los mandan pa’ el carajo. Ese es el modus operandi de la dirigencia interiorana, para luego incumplir los compromisos adquiridos, una vez nos estigmatizan, nos cierran las puertas de las inversiones para nuestra región.

Es el momento para que la Costa se una en masas, en especial su dirigencia parlamentaria, y proclame a un candidato presidencial costeño que reúna todas las condiciones para gobernar a este País en igualdad de condiciones, la Costa no puede seguir siendo estigmatizada y usada por esos dirigentes maquiavélicos, a los que siempre el fin le justifica los medios, para luego seguir condenándonos en la miseria. Está es una región pujante que merece respeto y debe ser tratada como tal.

Los congresistas caribes deben dejar a un lado sus intereses personales, sus intereses de partidos y por primera vez en la historia todos sin excepción, deben pensar en la región, «queremos una Costa para los costeños», demostrémosles a este país, cual importante somos y todo lo que representamos, es hora que la costa Caribe colombiana, después de 130 años vuelva a  a darle a nación un Presidente.

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