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Por: Carlos Alberto Painchault Sampayo.

El departamento de Sucre es y ha sido el oasis de la corrupción. Ya es muy poco lo que queda sin este estigma, que más que una nota negra en su hoja de vida es un agregado más que sirve para acceder a los cargos de elección popular o a la de nombramientos, ya sea a nivel regional o nacional. El Estado colombiano sabe todo esto y convive con ellos y los acepta en su seno. El presidente de la República ha nombrado a muchos de ellos y terminan saliendo por su misma profesión, la de corruptos.

Ya es tema corroído comentar que muchos de los exgobernadores sucreños son expresidiarios y que aún así tienen al Estado agarrado por el mango. Pero algo paradójico ha sucedido en los últimos años en nuestra gobernación, elegimos mandatarios que desgraciadamente no gobiernan, tienen el descaro de gobernar aliándose con sus enemigos, muchos de ellos proveniente de esa casta corrupta imperante en nuestro departamento y desde luego, tienen sus calanchines haciendo dichas funciones en la oscuridad, manejando la “cosa” pública con la mano siniestra, aprovechándose de las mieles del efímero poder político y económico. Varios habitantes de la oscuridad, que sin mucho porvenir, aspiran a cargos de elección popular, sin tener cualidades y condiciones de jerarquía política.

Nuestro departamento es muy poco lo que produce para vender y exportar. Pero tenemos “algo” que es digno de la globalización del futuro y son nuestros alcaldes, funcionarios (departamentales y municipales), contratistas, muchos de ellos ejemplos dignos de exportar. “Ya no hay cárcel pa’ tanta gente” dice la melodía deformada, pero si nos retroalimentamos con la destituida exdirectora de la Unidad de Servicios Penitenciarios y Carcelarios (Uspec), María Cristina Palau, es posible que haya dejado algún remanente de los millonarios actos de corrupción en estudios y diseños para la construcción de centros penitenciarios entre ellos, uno en Sincelejo. La nuestra ha debido ser una realidad de diez pisos y kilómetros de construcción, pero con cupos ilimitados ya que “esto aquí en Sucre no termina… pica y se extiende”.

La suerte ya está echada, de la corrupción deben “comer” todos y ese es el eslogan de la justicia en Sucre. Para el denominado “cartel de fiscales” que supuestamente opera en Sucre, si tú robas, yo, el que imparte justicia, te quito una gran parte… Pues sí, ya lo estamos viviendo, fiscales presos, jefes de fiscalías y subalternos trasladados y destituidos, casa por cárcel, libertad condicional, archivos de expedientes, vencimientos de términos y la gente se pregunta: ¿Cuántos casos de posible corrupción se encuentran entre el paquete de negocios del exfiscal anticorrupción Luis Gustavo Moreno y políticos, exfuncionarios, funcionarios y contratistas del departamento de Sucre en contubernio con jueces, fiscales y abogados?

Habría que solicitar abrir muchos expedientes, los del Plan Departamental de Aguas, los hemofílicos, “los locos”, la puerta giratoria y los hallazgos en la Universidad de Sucre, el Plan de Alimentación Escolar (PAE), la salud, la educación, las obras de infraestructura, en fin, un cumulo impresionante de corrupción.

A la corrupción le espera un camino desbastador, la ONU donó 38,5 millones de dólares para inundaciones y sequías en la Mojana y el DNP precisó que los recursos beneficiarán a cerca de 405.000 personas y “que el objetivo es fortalecer la capacidad de adaptación de las comunidades de la Mojana al cambio climático”. Semejante “papayaso” ad portas de una contienda electoral, a sabiendas que los recursos para el problema de la Mojana se los han robado año tras año y el último ejemplo es el dolor de patria chica que viven los habitantes del municipio de Majagual y toda la Mojana, cuando se reveló la noticia de que el corrupto exfiscal Moreno supuestamente habría participado, conjuntamente con políticos, contratistas y el exalcalde Álvaro Vanegas de Majagual (Sucre), en el encubrimiento de la pérdida de 15 mil millones de pesos para el contrato de adecuación de cuatro vías terciarias en esta región, cuando hoy, las vías están peor que antes y no se movió ni un metro de tierra.

Lo mejor de departamento de Sucre es su gente… la humilde, la del común, los profesionales y trabajadores honestos… los poquitos políticos, funcionarios y contratistas de bien, que sí los hay, y los que han sufrido con estoicismo el vaivén de la corrupción y no han caído en él. Tomado de Las2Orillas

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