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Opinión

Te vi, te amé

Por: Maira Alejandra Mendoza Mejía.

¿Todas las historias tienen un comienzo no? La mía no es la excepción…Una mañana soleada, lindos pájaros volaban el cielo azul, los árboles más verdes que de costumbre… naa mentiras, una mañana como cualquier otra en Montería, con calor.

Caminaba por las calles en modo automático, sin más ni más. Mientras pensaba que caminar sería lo único emocionante que tendría ese día, pero sucedió, justo ahí, el amor de mi vida hecho persona. Alto como la Torre Garcés, barba y cabello como nuestro Señor Jesucristo, ropa un poco desaliñada con ese aire casual que me decía…<<Soy tuyo, ¡ven por mí!>>

¿Qué hago?, ¡piensa rápido! ¿Finjo dolor? Y… ¿me desmayo en sus brazos? ¡Sii! ¡Perfecto! Empecé a caminar justo hacia él con cara de dolor, él me miraba y yo pensaba “Esto va a funcionar”. A medida que me acercaba, él se alejaba de mí, realmente se fue. ¡Recorcholis! Adiós amor mío le dije con la mano, mientras él se alejaba en el taxi.

Un mes después, en una reunión de amigos, ¡llegó! ¡No lo podía creer! ¡Era él!, Piensa rápido me dije, ¡esta vez no se ira!, la idea del desmayo no funcionará, necesito algo mejor. Mientras pensaba, se acercó y me dijo: “Hola” ¡Criiisto Atado! ¡Esto no es real!

Sí, empezó la verdadera historia de amor, le propondría matrimonio, seria yo, la extrovertida, la que no lo deja dormir, la que cada tanto lame su nariz, la que le hace cosquillas hasta que alguno salga golpeado, la que da pequeños saltitos cuando recibe sus regalos, la que agarra su mano y lo hace girar como el príncipe hace girar a su princesa, no tiene sentido, lo sé, pero ¿quién ha dicho que el amor tiene sentido?

Llego el día, estaba nerviosa, ¿Cuándo han visto que la mujer se arrodille y pida matrimonio? Esa soy yo, lo haré por los dos, estamos enamorados, ¿qué más da? Allí estaba, en su oficina, frente a sus compañeros de trabajo, diciéndoles “esto es una locura, lo amo, quiero estar con él por el resto de la vida”, ¿podrían decirme como ingreso a su computador?, solo quiero decirle que se case conmigo, ¡después pueden cambiar la contraseña si quieren!

Coloqué en el fondo de pantalla, “CASATE CONMIGO”. Y deje frente a la pantalla la caja del anillo. ¡Vacía! Lógicamente, tenía que darle el anillo yo. Dentro de la caja había instrucciones… ¿me amas como yo a ti? Sal a donde todo empezó.

Mientras bajaba por el ascensor sus compañeros me hacían señas por la ventana, todo estaba saliendo perfecto. Llegó al sitio donde lo vi por primera vez, yo estaba con un cartel y cara de dolor “AQUÍ TE VI Y AQUÍ EMPEZO MI AMOR POR TI, CASEMONOS, SEAMOS AÚN MAS FELICES”. Di saltitos cuando lo vi frente a mí, en mi celular sonaba “A Thousand days”, el anillo lo tenía dentro del bra y solo necesitaba que dijera “SI”. Pronunció y dijo Sí con la cabeza, susurró te amo con mi ser, saqué el anillo, solté el cartel y me lancé a sus brazos. Todos nos miraban riendo y aplaudiendo. ¿Mi sorpresa? Él tenía un anillo para mí.

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