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Opinión

¡Qué Vergüenza! Los Pareja enterraron el Festival del Porro

Columna de opinión

Por: Victorino Gasparín

Desastre, tristeza, rabia, dolor, lo acontecido esta madrugada en San Pelayo. Atrás quedaron los festivales que engalanaban las calles en el amanecer pelayero; caravanas de buses partían de todos los rincones del departamento para asistir al evento folclórico y cultural más grande de Córdoba e incluso más importante que la feria comercial y ganadera.

De toda la geografía regional se organizaban, cachacos, paisas, santandereanos, bolivarenses, atlanticenses y cordobeses,  pues orgullosos asistían al evento: la famosa alborada; el mágico color del amanecer al son de un porro “palitiao”, tapao; el famoso fandango entonando el Himno de Córdoba, María Varilla, el gran narso, soy pelayero, entre tantos aires que la gran banda conformada por todos los participantes. Eran casi 300 músicos sin partitura alguna que al calor de las velas ponían a celebrar a un país entero.

Lo de esta madrugada da vergüenza, el Festival se convirtió en un evento de intereses particulares, un negocio generador de dinero para el alcalde de turno. Los últimos 8 años han sido de escándalos, como el ocurrido con Peter Manjarrez en tarima increpado por el exalcalde Pareja mentor de la alcaldesa actual, María Alejandra Forero.

Todo se vende en el festival, hasta los vende panocha, tinteros, llaneras, tienen que comprar sus permisos. El concierto, que de alborada ni de fandango tiene nada, es vendido a empresarios por miles de millones de pesos, el año pasado el reggaetón fue el artista principal, el vallenato desplaza al porro “palitiao”.

Ese desorden que genera el concierto desplaza el verdadero sentir de la alborada. Lo de ayer es impresentable, se acabó el festival decían los visitantes, teniendo en cuenta que de las 44 Bandas participantes solo 4 asistieron a la alborada, ya la ‘Gran Banda’ no suena como en aquellos tiempos: los sonidos no se escuchan.

María Varilla llora desde el cielo, el pelayero muere de sentimiento, los desayunos para atender a los amigos ya no existen, la hospitalidad del pelayero muere, está muriendo con el festival. La innovación y difusión del festival se quedó en los bolsillos de los organizadores.

Dicen en el pueblo que una “forastera” acabo con el festival, puesto que fue criada en Bogotá a ritmo de Música electrónica y fiestas clandestinas, a ella solo le interesa su morbo personal, la oscuridad de la noche de sus serviles proxenetas.

El candidato a la Alcaldía, punteador en las encuestas Harving Espitia, está llamado a revivir el Festival Nacional del Porro, ahora patrimonio cultural; buscar recursos, hacer de la nueva edificación un entorno de hoteles para alojar a los músicos humildes gestores del fandango; de esa riqueza que nos enorgullece, ejecutar un proyecto organizado sin ánimo de lucro, que levante de las cenizas este hermoso evento cultural, acabar con ese concierto Alborada que no aporta nada al Folclore.

Además plantea, ejecutar un proyecto social alrededor del Festival, un puente elevado que se llame “La ruta del porro”, para hacer de la Alborada el sentir del pueblo Pelayero y que no congestione la troncal vía a Lorica.

El Pueblo Pelayero debe enterrar la pareja Forero para siempre años de maldición vivieron y no debe repetirse.

El Festival no es un negocio es un sentir, alegría, unión, fiesta sana de nuestros ancestros, rescatemos al festival, que San Pelayo vuelva a ser el de antes.

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