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Opinión

¿Cómo se formó el barrio La Granja?

Breve historia del proceso y de sus participantes.

Todo comenzó con la toma de un lote por los esposos Francisco Regino y Mariana Meza en predios del bar El Platanal del barrio Granada, con la finalidad de instalar una venta de fritos en él y de residir en un tendal anexo. Como respuesta al lanzamiento policivo de los citados esposos y como si todo hubiese sido preparado, un total de 254 personas se tomaron los terrenos de enfrente de propiedad del Instituto de Crédito Territorio-lCT, el día 14 de julio de 1959. El entonces alcalde liberal Rafael Yances Pinedo, hombre de una gran sensibilidad social, se opuso al lanzamiento policivo que promovían otros dirigentes políticos y gremiales locales y legalizó el barrio, que se llamó desde entonces 14 de julio. Un comité elegido al día siguiente de la invasión e integrado por Miguel Berrío, Ananías Carmona, Víctor Arroyo y el sastre Fidel Cancino lideró ese proceso de negociación con el alcalde. Según entrevista que me concedió Fidel Cancino, la invasión contó con la solidaridad de personas buenas como el padre Carlos Arturo Torres, quien recogía en el comercio aceite, arroz, harina y leche, para repartirla entre los adjudicatarios; el tendero Miguel Agámez (padre del famoso pelotero) quien recogía en el mercado plátano, yuca, ñame, arroz y coco con la misma finalidad, y los señores Antonio Herazo y Jerónimo Pérez, quienes regalaban el agua. Y –obviamente- la oposición de los politiqueros liberales y conservadores, de los urbanizadores, de algunos curas y periodistas y hasta de algunos funcionarios como el entonces gerente de la Planta Eléctrica, quien se negó a instalarle la energía a los habitantes del nuevo barrio con el argumento de su insolvencia.

Córdoba no era la excepción a la situación de crisis de la economía agraria colombiana de ese año y por ello se había producido una migración de campesinos pobres en busca de trabajo, que había generado los llamados cinturones de miseria en varios barrios de la capital cordobesa. Por esa época el economista Lauchlin Curre recomendaba crear en las ciudades oportunidades de trabajo mejor remunerado para los habitantes del campo desplazados por la miseria y la construcción de viviendas a bajo costo para todos ellos. (1) El entonces alcalde de Montería, Rafael Yances Pinedo, participaba como intelectual de esas inquietudes y en él encontró el movimiento de lucha por la vivienda la contrapartida necesaria para el logro de sus propósitos reivindicativos.

El ejemplo del barrio 14 de julio cundió y los dirigentes populares organizaron comités en otros barrios (Sucre, Nariño, Montería Moderno, Pueblo pescado, Colón, entre otros) que se dieron a la tarea de elaborar un censo de familias sin vivienda para proponerlos a la alcaldía como posibles adjudicatarios. Al frente de tales comités estuvieron Rafael Royo Contreras, Luís Arenís Cárdenas, Edgardo Nieto Visbal, Víctor Forero, Lenys Portnoy, Pedro Sarmiento, Julio Colón, Carlos Cotes, Benjamín Puche Villadiego y Luís Franco, entre otros.  Luego de un mitin convocado por el comité central pro-vivienda que asumió la coordinación de todos los comités de barrio, y que fue realizado ese mismo año frente al palacio municipal, el alcalde Yances se comprometió a buscarle solución al problema y consiguió que su amigo el Representante Alfonso Sotomayor gestionara la ley 104 de 1959 que le cedía al municipio de Montería las 144 hectáreas de la granja experimental del Ministerio de Agricultura y las cuales decidió lotearlas a los adjudicatarios censados por los citados comités, contrariando la voluntad de los jefes políticos de su partido que calificaban de comunistas a los dirigentes del comité central del movimiento y le exigían darle participación a los recomendados suyos en la repartición, y la propuesta de sus amigos Elías Bechara y Julio Cervantes de entregar la granja experimental a familias de clase media con vocación agrícola para que la convirtieran en despensa de comestibles, para suplir así las necesidades de abastecimiento de la ciudad.  (2)

El día 15 de mayo de 1960 –aniversario de la Encíclica Rerum Novarum- fue el escogido para hacer entrega de buena parte de los dos mil predios.  Y a la ceremonia asistieron el alcalde Yances, sus secretarios de despacho, el obispo José de Jesús Pimiento, las autoridades militares y los dirigentes del comité central pro-vivienda. Unos días antes, la madrugada del 1º de mayo, la izquierda del movimiento pro-vivienda, liderada por miembros del partido comunista, intentó efectuar una invasión para demostrar que la tierra se conseguía con la lucha de las masas y no con regalos de la oligarquía, pero el alcalde Yances, avisado por sus colaboradores, entre ellos su secretario de gobierno: Rodrigo García,  se les anticipó, les puso durante toda la noche un policía cada cien metros en la granja ya marcada con postes por lote, esa noche alumbrados con mechones de candela, y les desbarató la  invasión. (3) Sus estrategas (Cotes, Royo, Nieto y Portnoy) se vieron entonces obligados a aceptar la ceremonia de entrega que se hizo, como viene dicho, el 15 de mayo. Ese día la antigua granja del Ministerio de Agricultura se vio llena de hombres del pueblo con sus esposas e hijos que iniciaban la construcción de sus casas con tablas, láminas de zinc, horcones y varetas y trasladaban a sus lotes al descampado sus muebles, animales y enseres. Tal vez por eso algunos pensaron que se trataba de una invasión, pero la verdad histórica es otra, como viene dicho. Un comité de adjudicatarios elegido días después dirigió las tareas de organización del barrio con la colaboración de la Secretaría de Obras del municipio. Al frente de ese comité estuvieron Luís Arenís, Rafael Royo, Víctor Forero y Reynerio Tozcano, entre otros.  Quienes contaron con el apoyo solidario del comité que adelantaba las tareas de organización de la Federación de Trabajadores –fundada el 1º de noviembre de ese año– y del cual hacían parte los dirigentes sindicales Beatriz Lorduy, Edgardo Nieto, Eleazar Mina y Carlos Cotes. (4) No sobra agregar que la verdadera invasión se produjo un año después y como protesta porque la alcaldía y los directivos del ICT se negaron a continuar repartiendo los lotes de la granja a los adjudicatarios del movimiento pro-vivienda, que estaban en la lista que dejó el alcalde Yances, y el nuevo alcalde empezó a adjudicarlos a personas distintas que no los necesitaban –posiblemente recomendadas por los politiqueros—y que construían para arrendar las casas después, según denunció el periódico El Rebelde del MRL (5). El cambio de actitud se evidenció más en mayo de 1962 cuando la alcaldía y el ICT le empezaron a cobrar mediante la jurisdicción coactiva a los 1859 adjudicatarios registrados, los atrasos en el pago del impuesto predial, todo lo cual generó un movimiento de rechazo de los habitantes del barrio a las autoridades y partidos políticos de la oligarquía monteriana (6).

En ese 1962 y no por casualidad, el movimiento pro-vivienda eligió seis concejales en Montería: Tres por el MRL: Rafael Royo, Luis Arenís y Rafael Yances con la suplencia de Edgardo Nieto. Dos por el conservatismo popular: Víctor Forero y Fidel Cancino y uno por la Anapo: Reynerio Tozcano. (7) Rafael Yances, quien ya había dejado de ser alcalde, se retiró del liberalismo oficialista y se adhirió al MRL. El haberle adjudicado los lotes de la granja experimental a los miembros de los comités pro-vivienda organizados por el MRL y el partido comunista, le granjeó la animadversión de los dirigentes liberales de la época.  No sobra agregar que gracias a su generosidad cristiana y a su inteligencia como gobernante, el movimiento por la vivienda de esa época pudo lograr sin violencia y sin politiquería, la adjudicación de la granja experimental del Ministerio de Agricultura a los necesitados habitantes de los cinturones de miseria de la ciudad y empezar a construir el populoso barrio La Granja de hoy. Y que durante ese período el pueblo se tomó el Concejo de Montería y lo puso a marchar en la dirección que le convenía al movimiento popular.

*Escritor, abogado y directivo de la Corporación Universitaria del Caribe-CECAR; miembro de la Academia de Historia de Córdoba y del Parlamento Nacional de Escritores de Colombia. Coordinador de la Tertulia literaria El Bocachico Letrado. Considerado un clásico y uno de los padres de la ciencia-ficción colombiana.

CONSULTAS:

1) Nueva Historia de Colombia, Planeta, 1989.

2) Entrevistas a Rafael Yances, Fidel Cancino, Edgardo Nieto, Luis Arenís, Benjamín Puche, Carlos Cotes y Edilberto Kerguelén, hechas para fundamentar la novela histórica A la hora de las golondrinas.

(3) Entrevistas a Edgardo Nieto Visbal y a Rafael Yances Pinedo.

(4) Entrevistas a Carlos Cotes, a Luis Arenís y a Edgardo Nieto.

(5) El Rebelde, septiembre 22 de 1961

(6) El Rebelde, mayo 25 de 1962.

(7) El Rebelde, Nos 27 y 32 de 1962.

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