La carrera presidencial de 2026 en Colombia ya tiene protagonistas virales, y tres nombres femeninos se imponen en el pulso digital: Vicky Dávila, Paloma Valencia y María Fernanda Cabal. Cada una, desde trincheras distintas, ha convertido sus redes sociales en plataformas de campaña, generando conversación, polémica y expectativa. ¿Estamos ante una verdadera revolución femenina o ante una estrategia de marketing político?
Vicky Dávila, periodista de trayectoria y ahora precandidata por firmas con el comité “Valientes”, dejó los micrófonos para lanzarse al ruedo político. Su discurso se centra en la defensa de la democracia, la seguridad y la lucha contra la corrupción, aunque su cercanía con el Grupo Gilinski y el clan Gnecco ha despertado suspicacias sobre su independencia. En redes, Dávila lidera en Instagram y TikTok, y su estilo directo y confrontativo la mantiene en el centro del debate.
Paloma Valencia, senadora del Centro Democrático, oficializó su precandidatura con el respaldo de un partido que, según ella, garantiza condiciones de igualdad para las mujeres. “El 60% de nuestras precandidaturas son femeninas”, afirmó en X, en respuesta a los cuestionamientos de Margarita Rosa de Francisco sobre el rol de las mujeres en el uribismo. Valencia propone seguridad, salud y reactivación económica, y se aleja del Congreso para apostarle de lleno a la presidencia.
María Fernanda Cabal, por su parte, sigue siendo una figura de peso en el ala más conservadora del uribismo. Aunque aún no ha oficializado su candidatura, su presencia en debates, foros y redes la mantiene como una de las más influyentes. En X, sus interacciones superan los 2.5 millones, y su discurso firme sobre orden, propiedad privada y defensa del modelo económico la posiciona como una opción sólida para el electorado de derecha.
¿Estas tres mujeres representan una nueva narrativa política o reproducen viejas estructuras con rostro femenino? Lo cierto es que, en el mundo digital, ya son protagonistas. Y en la arena electoral, podrían ser las que marquen el ritmo de una campaña que promete ser histórica.