La búsqueda de Valeria Afanador, la niña de 10 años desaparecida en Cajicá desde el pasado 12 de agosto, terminó en una tragedia que ha conmocionado a todo el país. Este viernes 29 de agosto, las autoridades confirmaron que la menor fue hallada sin vida en una zona cercana al río Frío, tras 18 días de intensa búsqueda en los que participaron familiares, organismos de rescate y hasta la Interpol. El propio gobernador de Cundinamarca, Jorge Rey, dio la noticia en redes sociales, enviando un mensaje de solidaridad y prometiendo que el caso no quedará en la impunidad.
Las primeras investigaciones apuntan a varias irregularidades dentro del colegio donde estudiaba la menor, el Gimnasio Campestre Los Laureles. Según el abogado de la familia, Julián Quintana, la institución tardó tres horas en reportar la desaparición y, además, habría modificado la escena clave por donde salió la niña, tapando con cemento y piedras un agujero ubicado debajo de unos arbustos. Estas revelaciones han generado cuestionamientos sobre la responsabilidad del plantel en lo ocurrido y la transparencia de la información entregada a las autoridades.
El caso, que mantiene en vilo a la comunidad de Cajicá, también abrió un fuerte debate por unas declaraciones de la rectora del colegio, Sonia Ochoa. En un video conocido recientemente, la directiva sugirió que un extrabajador, “plenamente identificado” por las autoridades, podría estar detrás de lo ocurrido. Para la familia, este tipo de versiones debieron haberse entregado desde el primer momento a la Fiscalía y no en reuniones privadas. Ahora, la exigencia es clara: que se sepa la verdad sobre la desaparición y muerte de Valeria y que se haga justicia sin dilaciones.