Durante un encendido discurso en la plaza pública de Bucaramanga, el presidente Gustavo Petro pronunció una frase que ha desatado una tormenta política: “Ojo con el 2026, yo sí se los digo, lo que ha de ser que sea: libertad o muerte”. La expresión, cargada de dramatismo y con ecos históricos, ha sido interpretada por analistas como una señal velada de continuidad política, pese a que la reelección está prohibida por la Constitución colombiana.
El mandatario cerró su intervención con un llamado a la unidad nacional y a la defensa de su proyecto político: “Viva el país de la belleza. Viva la Colombia humana”. Sin embargo, el tono épico y confrontativo de su mensaje ha sido cuestionado por sectores que advierten sobre el riesgo de polarización y el uso de narrativas bélicas en tiempos de tensión institucional. La frase “libertad o muerte”, utilizada históricamente por movimientos revolucionarios, ha sido recuperada por sectores de derecha en años recientes, lo que añade una capa de ambigüedad al discurso presidencial.
La oposición ha reaccionado con preocupación, señalando que este tipo de declaraciones pueden incitar a la radicalización de las bases políticas y alimentar un clima de confrontación. Mientras tanto, el presidente no ha ofrecido aclaraciones sobre el alcance de sus palabras, dejando abierta la especulación sobre sus intenciones para el 2026 y el futuro de su movimiento político.
En un país marcado por heridas históricas y divisiones profundas, el uso de frases como “libertad o muerte” por parte del jefe de Estado no pasa desapercibido. ¿Es un llamado a resistir o una advertencia de lo que está por venir?.