Las redes sociales estallaron esta semana tras la filtración de encuestas que, según versiones no oficiales, el gobierno de Gustavo Petro habría intentado censurar. En ellas, el abogado Abelardo De La Espriella aparece liderando la intención de voto dentro del espectro de derecha con un sorprendente 21%, apenas 42 días después de iniciar su campaña. El fenómeno ha sido calificado por analistas como “una irrupción política sin precedentes”, que podría reconfigurar el tablero electoral colombiano.
Con un discurso de “mano dura” y una narrativa patriótica que apela al hartazgo ciudadano, De la Espriella ha logrado posicionarse como el rostro más visible de la oposición radical. Su alianza con el Movimiento Salvación Nacional y el respaldo de figuras como Enrique Gómez han consolidado su imagen de outsider con carácter. “Soy el tigre que ruge y muerde”, ha dicho en entrevistas, en contraste con lo que llama “los tigres de papel” que han gobernado sin resultados.
Mientras tanto, otros nombres de la derecha como Germán Vargas Lleras, Vicky Dávila y Miguel Uribe Londoño (padre del fallecido senador Miguel Uribe Turbay) siguen en la contienda, pero con menor tracción digital y mediática. Vicky lidera en plataformas de apuestas como Polymarket, Vargas Lleras enfrenta dudas sobre su salud, y Uribe Londoño busca capitalizar el respaldo del Centro Democrático tras la tragedia familiar.
La pregunta que empieza a tomar fuerza es: ¿será Abelardo el próximo presidente de Colombia? Con una derecha fragmentada, un petrismo en modo resistencia y una ciudadanía polarizada, el 2026 se perfila como una batalla de narrativas.