Opinión

La 15, una estrella silenciosa

La 15, una estrella silenciosa

Por: Héctor A. Enríquez López

Twitter: @HectorEnriquezL

El 3 de enero de 2017 llegó un hombre a sus 60 años a un equipo desvanecido, golpeado por el abandono remoto de su anterior entrenador. Llegó un técnico más a la disciplina albiazul, un técnico con un historial importante, un técnico que dirigió a otro azul, un azul y oro en la Argentina con quien supo alzarse como campeón de la Copa Libertadores, un hombre llamado Miguel Ángel Russo.

Este hombre prometió trabajo y no títulos, llegaba a un club sin un proyecto deportivo, un histórico sin un buen presente y con una hinchada enorme, fiel y desesperanzada, una hinchada que recibió a Russo con los brazos abiertos pero sin pensar en que era posible un campeonato.

Pasaron los días y se vivió el primer traspié, Millonarios eliminado en penales de la Copa Libertadores en una llave pareja contra Atlético Paranaense, la hinchada vio mejoría en el juego del equipo pero iniciaba el proceso de Russo con una frustración y con la burla de los hinchas rivales en el FPC.

El tiempo avanzó, Millonarios logró clasificar a semifinales del torneo local (en el primer semestre) ante el encopetado Atlético Nacional. Cuando se presagiaba un equipo limitado, tímido y que sería avasallado, el cuadro “embajador” jugó de igual a igual contra el “verde de la montaña” y en el último minuto de la llave recibió un gol por el ex albiazul Dayro Moreno, quien celebró a rabiar, una nueva tristeza y a esperar con paciencia otra oportunidad.

En julio inició un nuevo torneo, la hinchada como siempre con la ilusión de que el Millonarios modelo Russo lograra una histórica gesta, con  una nómina extremadamente limitada y con las fuertes críticas hacia su presidente Camacho por  no contratar jugadores de postín, viajaron a Medellín a enfrentar al equipo rojo de dicha ciudad, consiguiendo un empate a un gol.

Se perdieron partidos frente a tres grandes del país, Santa Fe se alzó con la victoria en dos ocasiones, Junior mancilló “El Campín” y Nacional hizo lo propio en el Atanasio, lo que hizo dudar a la hinchada. Pese a ello Millonarios clasificaría como cuarto en el “todos contra todos” y pelearía en los cuartos de final.

El resto es historia reciente, cuatro puntos contra La Equidad, cuatro puntos contra América y cuatro puntos contra el rival de patio, Santa Fe, que catapultaron la 15. Felicidad total en las toldas azules, Russo se salía con la suya y le salvaba la papeleta a Camacho.

Es preciso mencionar que en la final bogotana no ganó el equipo mejor conformado del país, pues existen cuadros con nóminas mucho más amplias, con mayor jerarquía y más ostentosas. Tampoco ganó el de fútbol más vistoso ni mucho menos el favorito. En julio a la primera fecha Millonarios no era el favorito de nadie, ni siquiera de sus propios hinchas.

Ganó el equipo trabajador, el equipo que con humildad fue ascendiendo, escalando posiciones en silencio así como estaba “El Campín” en la celebración; ganó el equipo que sin robarse el corazón del país demostró que en ocasiones hace falta más pundonor que talento, ganó el equipo de millones de hinchas descorazonados once meses atrás que hoy viven un idilio hacia futbolistas resistidos y criticados en algún momento como Cadavid, De Los Santos, Vikonis, Riascos, Macallister o el mismo Banguero, ganó el que sin ruido hizo las cosas mejor desde la estrategia del fútbol.

Este triunfo no puede ocultar una realidad, el señor Camacho debe, tiene la obligación, de contratar una columna vertebral de jerarquía que pueda complementar el equipo que Russo ha ido armando, donde se pueda avanzar y llegar lo más lejos posible en la Copa Libertadores y que permita pelear por retener el título local, Millonarios necesita volver a ser grande y el proyecto deportivo que ha iniciado da los primeros pasos para ello, ahora depende enteramente de su dirigencia que todo se quede en gatear o que de verdad el otrora “mejor equipo del mundo” logre volver a correr en pos de títulos y renombre internacional.

¡Felicitaciones a la hinchada embajadora pues en medio de las limitaciones de su equipo hoy hay 15 motivos para sonreír!

PD: Muy bien por el hincha santafereño que relata los partidos a su colega invidente fanático del azul, esto demuestra que se puede vivir el fútbol en armonía. ¡Felicitaciones a la ciudad de Bogotá, ni un solo muerto en la celebración!, sigamos así. #NoMásViolenciaEnElFútbol

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