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Opinión

La traición de Fabio Amín

Por: Victorino Gasparín

LCuenta la historia que la hacienda Nuevo México de los hermanos Besaile, donde pastan los toros más bravos de la zona, quedó en anécdotas. El mantero y garrochero Fabio Amín y su cuadrilla de banderilleros orquestaron la intriga política jamás vista en Córdoba.

Recién empezaba el mes de junio, los hermanos Besaile no encontraban candidato para reemplazar a la ‘cachaca’ Sandra Devia en la Gobernación de Córdoba. Sonaban nombres cercanos que pudiesen ser los títeres de estos, durante los próximos cuatro años; la historia tenía que repetirse.

Así como Alejandro Lyons fue impuesto por los Besaile, al igual que su hermano Edwin, tenían que adiestrar a su próximo candidato, uno que siguiera sus órdenes a la perfección para hacer de la gobernación su “negocio más productivo”.

Los Besaile tiraron al ruedo a la secretaria del menor de los hermanos: Vanessa Hodeg, quien fue puesta en la palestra de partida. La mal llamada ‘Gran Coalición’ hacía su aparición, conformada por Fabio Amín, Arleth Casado, ‘Juancho’ López, David Barguil, Erasmo Zuleta (hijo de Mara Bechara y cuñado de Edwin Besaile), y Andrés Calle.

La intriga hacia su primer acto, Fabio Amín se proclamaba líder de la ‘Gran Coalición’ y estrenaba su curul de “gran senador”.

El nombre de Vanesa Hodeg fue tachado por el auto proclamado líder Amín, usaban a la prensa para sentar su inconformismo.

Antonio Ortega, otro referente de los Besaile hacía su aparición, se ponía a sonar, pero el efecto de atajar volvía a aparecer en el segundo acto, Barguil como buen instigador hacía su trabajo.

Los Bechara, desesperados por no encontrar consenso, proponen a una hija de la casa: Ivonne Bechara, quien sale como cuarta vaquilla de la corrida. Fabio Amín, suelta los amarradores llevando a la doctora a los corrales, Ivonne tampoco fue del agrado, lo mismo sucedió con el exsecretario de Planeación departamental y hombre de confianza del hoy inquilino de la Picota, Carlos Angulo.

En el corral esperaba el gran toro de la tarde, lo vitoreaban los líderes en remojo, Orlando Benítez Mora. Todo nombre que proponían los Besaile inmediatamente encontraba resistencia en Fabio Amín.

La intriga estaba montada, en Bogotá había desespero entre la ‘Gran Coalición’; el desgaste del ‘Clan Besaile’, su mal momento político los tenía contra las cuerdas. ‘Los turcos de la tula’ no confiaban en nadie, pero Fabio Amín supo aprovechar el momento político desgastado y desacreditado de los hermanos.

Jhonny Besaile no vio venir la encerrona que le hacía Amín; faltaban pocos días y lanzó su estocada final para imponer a su candidato. Cesar Gaviria hizo de celestino y garante, habló con el procurador  revisando la presunta inhabilidad del ungido.

Gaviria alineó a Arleth y ‘Juancho’ López para acercarlos a Fabio Amín; Barguil (el exyerno) realizó la tarea y en una tarde a finales de julio, Jhonny Besaile aceptó la imposición con recelo de Orlando Benítez Mora.

Vinieron los acuerdos, Amín envalentonado había tirado al toro Besaile al centro de la corraleja, las banderillas estaban dispuestas, el garrochero Barguil y Andrés Calle movían sus caballos en círculo esperando que Jhonny Besaile saliera para asestarle el punzón.

El acuerdo se hizo, Amín, líder nato de la ‘Gran Coalición’, se comprometió a aportar con su alfil oportunista, Barguil, más de 7.000 mil millones. Los turcos aceptaron, desde la cárcel el diezmado Musa aceptaba a Orlando, todo estaba consumado, Ordosgoitia hacia su aparición y David Barguil alzado en egos encontraba coequipero y financiador para su candidato.

Fabio Amín y David Barguil alineaban sus equipos, Calle seguía de cerca, ‘Juancho’ López y Arleth buscaban revivir de las cenizas, Erasmo seguía a los Besaile para que colocaran el dinero restante y como caperucita, el lobo se montaba en el trono y Ordosgoitia con el grupo traidor asaltaba la Alcaldía.

Con bombos y platillos mostraban la nueva alianza, Amín y Barguil dueños y amos de la instigadora coalición. Empezaba el festín, Orlando Benítez Mora inflado por Amín, mostraba los dientes, pero lo que pasó de aquí en adelante es el final de esta intriga macabra donde los Besaile fueron la caperucita de la trama.

Fabio Amín no tenía el dinero, los 7.000 millones que prometió fueron un cuento chino como tal embaucador; ya los Besaile se han gastado  25.000 millones en sus candidatos a alcaldías y su compromiso de Gobernación y dicen que no se van a arruinar por culpa de la candidatura de Benítez. Amín pensó que el ‘Clan Besaile’ al verse metido en el lío saldría a financiar al 100% la campaña Orlando y Carlos Ordosgoitia, gran equivocación. La trifulca en Bogotá fue grande, los Besaile solicitaban la inversión de Amín, quien infló los gastos y los turcos no comieron cuento.

Amín como aquel pastorcito mentiroso quedó al descubierto, Orlando Benítez consumido en su ego de creerse gobernador quedó encerrado en el lodazal del corral.

Hoy las relaciones están rotas así como el maletín de la tula, los Besaile le apuestan a sus alcaldías, y tanto Amín como Barguil se quedaron sin financiadores. Dice el adagio, lo que empieza torcido y con mentiras jamás se endereza y la candidatura de Orlando Benítez nació mal: adportas de una inhabilidad, sin dinero, los pactos que hicieron no se cumplieron y la desbandada a falta de 24 días de las elecciones está en cuidados intensivos, las encuestas no favorecen a Orlando ni Ordosgoitia.

Hubo muchos errores: la foto de las Farc fue el primer detonante, “robar de frente” el segundo, asimismo su discurso populista cargado de victimización y venganza. Ordosgoitía, el de los baldíos, su paso por el Sisben lo enterró, tratar de corrupta a la reina Sandra Devia y el incumplimiento de Amín terminó por dinamitar la campaña del candidato liberal, la historia dirá y recordará la traición de Amín al ‘Clan Besaile’.

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